Los tres pecados de la derecha española contemporánea

1- Exceso de tecnocracia. Ante el “final de la historia” y “el mejor de los mundos” que le brinda tener el control ideológico de la historia del pensamiento, la derecha considera que ya no es necesaria una “gran política” para llevar las riendas de un país, sino una “gran tecnocracia”, formada por expertos ultraespecializados. Sin embargo, esto es un gravísimo error: la interpretación oficial de la realidad es sólo una, la neoliberal, eso es verdad; pero no significa que sea una interpretación verdadera o exacta. Los tecnócratas actuan guiados por la interpretación de la realidad, sin juzgar su veracidad o falsedad. Los políticos, menos hábiles en temas específicos, son capaces de reconocer las fallas en esa interpretación. Es comprensible, pues, que sin historia, filosofía ni sociología, los errores del pasado sean contínuamente repetidos por los gobiernos tecnócratas de la derecha. Afortunadamente para ellos, gobernarán una ciudadanía que, sin formación en humanidades, no se dará cuenta de ello.

2- Materialismo económico. La derecha juega todo su papel político en la economía. Parece que han vuelto al siglo XIX, cuando Marx trató de explicar las sociedades en base sólo a la economía. Pero Marx no pudo conocer a Freud, que nos enseñó que los humanos no sólo nos movemos por impulsos racionales, sino también irracionales. La derecha debería saber que la gestión de las pasiones, emociones y sentimientos, son también muy importantes para la ciudadanía.

3- Dictadura del Legalismo. Ser iguales ante la ley no es suficiente. Los gobiernos deben fomentar leyes de inclusión, porque si no, nunca se dará igualdad en la sociedad; prevalecerá socialmente el “ciudadano hegemónico”, esto es, hombre, blanco, heterosexual, católico-agnóstico-ateo, que habla español. La España de los años 80 era democrática; todos los españoles tenían asegurados sus derechos fundamentales. Pero con eso no se garantizaba la igualdad. Por ejemplo, el colectivo homosexual era marginado, insultado y vilipendiado, a pesar de que los homosexuales tenían reconocidos los mismos derechos que los heterosexuales. Con Zapatero y sus políticas de visibilización, los homosexuales obtuvieron plena aceptación por parte de la sociedad. Lo mismo sucede con la mujeres, los musulmanes, las naciones regionales (la catalana, la vasca)… No vale atricherarse detrás de las leyes para justificar la falta de políticas de inclusión. Las mujeres quieren visibilidad política; los catalanes, los vascos.. también. Y en el futuro, también exigirán su hueco las nuevas generaciones de inmigrantes, los “sin papeles”, las religiones minoritarias…

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