Tradición y Poder (y V): Postmodernidad Quilt

El postmodernismo líquido no es una situación estable, sino más bien un estado de transición entre el fracaso de lo moderno y aquello que lo sustituirá. Hasta que ese elemento post-postmoderno se establezaca, la inestabilidad líquida de la Tradición en el postmodernismo va cuajando en una estructura que, bien es una nueva concepción de la misma, bien es un objeto novísimo que la sustituye: lo denominaremos Quilt. El Quilt se podría definir como una tradición personal, individual e intransferible, que es diseñada por cada persona a partir de los retazos de diferentes tradiciones que se encuentran disponibles, no sólo en su ámbito social, sino también en otros pueblos, países, civilizaciones, épocas… Como retales que son, se pueden combinar tantos y como cada uno desee. Se pueden añadir, modificar, retirar. Pueden mezclarse retales de tradiciones antagónicas, contradictorias, equivalentes…

El Quilt recupera para la persona la ilusión de independencia perdida por la Tradición durante la modernidad, pues ésta siente que está generando su propio quilt de modo libre y sin restricciones. También se puede suponer cierta ilusión de estabilidad pues, aunque su estructura interna es inconstante, mantiene una coherencia externa, que es la propia urdimbre del Quilt. A diferencia de la Tradición, que nace y muere con el pueblo al que pertenece, el Quilt mantiene un vínculo temporal solo  con su creador.

La Tradición Única de la Antigüedad es sustituida por el sumatorio de todos los Quilts creados. La Tradición es fuerte; el Quilt débil. Tradiciones hay pocas, tantas como pueblos se puedan contar. Los raros choques entre diferentes tradiciones provocan graves conflictos, pues se enfrentan visiones perfectas y estables de la sociedad. Aquella tradición que, por influencia de otra tradición, acepte modificaciones, está corrompiendo los tres principios que la sostienen: estabilidad, independencia y ilusión de pertenencia. La Tradición es Una. En un choque entre tradiciones, la que no vence es sometida y, finalmente, se destruye.

El número de Quilts, por el contrario, es prácticamente ilimitado; tantos como personas. Los choques y conflictos entre quilts son continuos e incesantes pero, gracias a su tremenda plasticidad, no generan gran ruido. Los Quilts ni vencen ni se someten, se transforman.

La transición desde la rígida Tradición al Quilt ha sido posible gracias a la experiencia de lo moderno y lo postmoderno. Lo primero acabó con la ilusión de que algo externo a la persona pudiera ofrecer normas estables e independientes del Poder. Lo segundo mostró las calamidades de la búsqueda del Infinito, de una vida sin referencias.

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