Hacia una verdad quiral (I): Verdad Absoluta y lenguaje kernel

Podríamos definir Verdad Absoluta (o, simplemente, Verdad) como la coincidencia incondicional e independiente entre una afirmación y los hechos. Una afirmación sería absolutamente verdadera si y solo si siempre que ésta se aplica, se adhiere inquebrantablemente a la realidad. Los filósofos, desde que lo son, se han preocupado de la Verdad. No todos están de acuerdo de la existencia de una verdad incontestable e incondicional, y muchos creen que a lo más que se puede llegar es a una verdad relativa. Otros, por contra, no dudan de su existencia. Entre ellos, los hay quienes consideran que no está al alcance de la mente humana, sino de la divina. La Verdad Absoluta, pues, sería un don divino, vedado a los mortales. Tal vez tengan algo de razón esos que otorgan a dios el monopolio de la Verdad. En este artículo voy a proponer la tesis de que, si existiera la Verdad Absoluta y  se pudiera llegar a aprehender, se trataría de una verdad tan absoluta como inútil.

Pongamos como ejemplo una verdad absoluta “VX”. Se trata de una verdad estable, intemporal y no condicionada por ningún otro elemento. El valor que aquí se le dará a VX es la unidad: 1.

Para poder observar y aprehender VX necesitamos, por lo menos, de un punto de referencia, esto es, otra verdad absoluta, en este caso “VY”. El valor de VY también sería una unidad.  VX=1 y VY=1. Podríamos considerar que, cuando se relacionan VX y VY (VX–VY), el producto no será dos unidades, sino la unidad. Esto es, el sumatorio de dos verdades absolutas sería siempre la unidad: 1+1=1. Si, en vez de dos verdades absolutas, tuviéramos ∞ número de verdades absolutas: ∑V∞=1

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De existir varias verdades absolutas, todas ellas tenderían a converger en una única Verdad Absoluta. Siendo así, podríamos plantear que el sumatorio de todas las verdades absolutas existentes se acumula en un punto único de valor unitario. Así, la Verdad se encontraría en un estado similar al de la materia que formaba el universo físico un instante antes de producirse el Big Bang. Así como la materia prebigbanguiana no constituye átomos ni moléculas, la Verdad no puede construir enunciados lógicos más allá del inútil “A es A”.

Para que pueda existir un proceso de aprehensión de la realidad es necesario una estructura que relacione los diferentes elementos constitutivos de la misma. Que sea capaz de ir más allá del 1+1=1 o del “A es A”. Es el momento en el que aparece el lenguaje. Lenguaje no se definirá como un mecanismo de comunicación entre dos seres vivos, sino como sistema relacional entre dos elementos, y que permite diferenciarlos entre sí. El producto de la relación entre dos elementos a través del lenguaje nunca más será la unidad, como en el caso de las verdades absolutas, sino otro u otros valores diferentes a los de partida.

El lenguaje incidiría como un haz de luz sobre esa unidad indivisible que es la Verdad Absoluta, de modo que el choque lenguaje-Verdad provocaría un producto, una sombra, un destello… una imagen de aquella verdad. Se trataría de un efecto similar al fenómeno físico del haz de luz blanca que atraviesa un prisma, descomponiéndose así en los colores del arcoíris. La diferencia entre la Verdad y el prisma es que, así como el producto del segundo sigue siendo un haz de luz (con cambio de longitud de onda), el resultado de la aplicación del lenguaje sobre la Verdad no será una nueva verdad (absoluta o relativa), sino una imagen de la misma.

Por lo tanto, la imagen de Verdad (a partir de ahora imaV) es el mínimo elemento aprehensible, pues también es el mínimo elemento que tiene valor propio diferenciado y relacionable con otras imaVs.

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Ahora bien, ¿qué tipo de lenguaje es capaz de “arrancar” esas ImaVs desde el conglomerado comprimido de Verdad? Llamaremos lenguaje kernel a ese mecanismo capaz de incidir sobre ella, y producir imaVs. El lenguaje kernel es un concepto tan abstracto y inaprehensible como el de Verdad, y su comprensión, de existir, queda fuera del rango de discernimiento a través de la razón humana. El lenguaje kernel es constante, fijo, inalterable o, por lo menos, lo es mientras exista la Verdad sobre la que ejerce su acción. Es único. Si consideramos  el Universo Cognoscitivo como  el área de influencia del complejo Verdad-lenguaje kernel, podríamos plantearnos la existencia de un multiverso, esto es, diferentes universos cognoscitivos paralelos e independientes en donde actúen diferentes lenguajes kernel.

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El lenguaje kernel no “ilumina” toda la Verdad, sino que ejerce un efecto parcial sobre ella. Eso significa que habrá una cantidad indeterminada de verdades absolutas de las que no se pueda ni siquiera tener aprehensión de su imaV. Como el lenguaje kernel es estable, esto sucederá así durante todo el tiempo que dure ese Universo Cognoscitivo. Hay verdades absolutas a la sombra del lenguaje kernel. De existir más de un lenguaje kernel, se podría hipotetizar acerca de un Multiverso Cognoscitivo, compuesto de tantos universos cognoscitivos como lenguajes kernel existieran. Allí donde en un universo cognoscitivo el lenguaje kernel hace sombra, en otro tal vez se vea la luz.

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El valor diferenciado de cada una de las imaVs que se generan a través del lenguaje kernel no vendría dado por un contenido intrínseco de la imaV. El lenguaje kernel va a establecer una matriz de imágenes de la Verdad, dentro de la cual cada una poseerá una red relacional con otras imaVs. El valor de cada imaV va a establecerse en función a esas relaciones, las cuales van a generar una fuerza que podríamos asemejar a la gravitatoria-electromagnética, y que vamos a denominar momento de taut (del ingles taut: tenso, tirante) El momento de taut, por lo tanto, sería el valor diferenciado que posee cada imaV, y que es el fruto de la fuerza que ejercen las otras imaVs relacionadas sobre ella.

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En este momento tendríamos una matriz de imágenes de verdades absolutas, relacionadas entre sí, y con un valor definido por un momento de taut. Esta matriz es la base de la aprehensión, a partir de la cual todo ser vivo va a estructurar su relación con los elementos externos a él. La denominaremos matriz X. La matriz X es única, estable, permanente e invariable. Sin embargo, no contiene valor de verdad. Porque la matriz X es un cúmulo de imágenes de la Verdad, y no es posible saber hasta qué punto de exactitud esas imágenes representan a sus verdades absolutas. Incluso pudiera suceder que una imaV no tenga relación alguna con su verdad absoluta original. Siendo así, se podría concluir que toda aprehensión, percepción, cogitamiento, idea, teoría… tiene como base primordial un sistema de imágenes imperfecto, que contiene errores y, lo que es más importante, no puede ser corregido. La Verdad Absoluta sería un territorio vedado para los seres humanos, a la cual sólo podemos acceder a través de imágenes, sombras, más o menos deformadas, y a las que no podemos hacer otra cosa que atribuir valor de “relación con la Verdad”. Es la vuelta a la caverna de Platón, pero a una caverna de la cual no podemos escapar, ni quitarnos las cadenas, tan siquiera dejar de pensar que esas sombras son, en verdad, objetos de realidad.

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