Hacia una verdad quiral (III): La imagen de Verdad en los planos XYZ. Haz de lenguaje

En anteriores artículos se ha explicado tanto el origen de los planos que constituyen la máquina cuántica, como su relación con la Verdad y el lenguaje. Las imágenes de Verdad (imaVs), se situarían en tres planos diferentes: el plano X, universal; el plano Y, comunitario; y el plano Z, íntimo. Cada imaV presentaría un momento de taut (T) diferente en cada uno de los tres planos, y el sumatorio de estos tres momentos constituiría el átomo de aprehensión, que aquí hemos denominado idea.

Las imaVs realmente son frutos indirectos de otro fenómeno, y que son las relaciones que se generan al atravesar el lenguaje, bien através de la Verdad (lenguaje kernel), bien a través de la matriz X o los planos XYZ (lenguajes primarios y secundarios). Una imaV sería un punto de encuentro entre diferentes relaciones, de cuya conjunción se crea un momento de taut. La imaV, por lo tanto, sólo puede ser definida por ese momento de taut; no posee ningún otro atributo.

Llamaremos haz de lenguaje a la suma de lenguajes primarios y secundarios que actúan dentro de una máquina de aprehensión. Se asemejaría a un haz de luz proyectado sobre un cuerpo sólido, siendo en este caso el cuerpo sólido el constructo matriz X-planos XYZ. Cuando se proyecta el haz de luz sobre un cuerpo sólido, se ilumina una zona del mismo, mientras otra queda en sombra. En el caso del haz de lenguaje sucederá lo mismo: habrá zonas o áreas de luz y zonas o áreas de sombra.

En el caso de la matriz X, la zona de luz constituirá el plano X. Todo lo que queda fuera de esa zona de luz (relaciones-imaVs-momentos de taut) es inaprehendible, imposible de llegar a conocer. Al ser variables los lenguajes primarios y secundarios, también lo será el haz de lenguaje, por lo que la zona de luz irá progresivamente aumentando a lo largo de la vida que contiene la máquina de aprehensión, esto es, a medida que evolucionen los lenguajes primarios y secundarios que conforman el haz de lenguaje (amejoramiento)

El plano Y es comunitario, y está forjado con las imaVs de todos los planos Z de las máquinas de aprehensión que constituyan una comunidad (intra, interespecie, a lo largo de la historia y a lo ancho de la comunidad). La “cultura” acumulada por la comunidad, a lo largo y a lo ancho de los siglos es muy vasta. El haz de lenguaje de una máquina de aprehensión no puede abarcar todo el plano Y; por lo tanto, existirán también áreas de luz y de sombra en este plano. Como en el caso de la matriz X, el área de luz del plano Y se incrementará con el amejoramiento del haz de lenguaje.

El plano Z es único, personal e intransferible. Está generado por un sólo haz del lenguaje (el de la propia máquina de aprehensión), a diferencia del plano Y, que suma todos los haces de lenguaje de la comunidad. Por lo tanto, no pueden existir zonas de sombra en el plano Z. Todo el plano Z está iluminado por el haz de lenguaje. El amejoramiento del haz de lenguaje aumenta la extensión de la zona de luz (respecto a la de sombra) en la matriz-plano X y el plano Y. Esto no sucede en el plano Z: al no existir área de sombra sobre la que extender el área de luz, el amejoramiento del lenguaje expandirá el propio plano Z.

  • Área de luz (plano X) + Área de sombra (matriz X) = estable
  • Área de luz (plano Y) + Área de sombra (plano Y) = estable*
  • Área de luz (plano Z) = inestable

La extensión de la zona de luz de la matriz-plano X y el plano Y, así como la expansión del plano Z es algo más conceptual que práctico, pues el efecto final que tiene el amejoramiento del haz de lenguaje sobre los planos XYZ es el mismo: mayor número de relaciones, mayor número de imaVs, cambios en los momentos de taut, modificación de la aprehensión de las ideas.

Diapositiva1
Máquina de aprehensión. Zonas de luz y sombra en los planos XYZ según un haz de lenguaje (no representado)
Diapositiva2
Máquina de aprehensión. Zonas de luz y sombra en los planos XYZ según un haz de lenguaje amejorado (no representado)

Los conceptos de haz de lenguaje, amejoramiento, y la modificación de las áreas de luz de los planos XYZ son determinantes a la hora de comprender el mecanismo intrínseco de la máquina de aprehensión. Y es que, toda relación que quede a la sombra en los planos XY no va a intervenir en la creación del momento de taut, de la imaV y, por ende, no va a formar parte de la idea aprehendida. Sólo las relaciones que están en el área de luz van a generar momentos de taut. El amejoramiento del lenguaje, al aumentar el área de luz, incrementará el número de relaciones que intervienen en la generación del momento de taut de una imaV

Diapositiva2
Efecto de las relaciones sobre un hipotético imaV 9. Aquellas imaVs-relaciones que se ubican en el área de sombra (imaVs 3, 4, 5 y 6) no participarán en el sumatorio del momento de taut de la imaV 9.
Diapositiva3
Amejoramiento del haz de lenguaje. Se reduce el área de sombra y los imaVs 3 y 4 son incluidos en el área de luz. Participarán en la generación del momento de taut del imaV 9.

Cuando nuestra mente (que es un instrumento más complejo que la hipotética máquina de aprehensión que aquí se presenta) distingue, entre otros muchos, un concepto, lo hace en relación a otros conceptos que, previamente, ya tenía asimilados. Conocemos el “amor” o una “silla” a través de los vínculos con otros conceptos aprendidos  y experiencias vividas. No es lo mismo “amor” para alguien que ha vivido durante cuarenta años con una misma pareja, que aquel que ha sido traicionado, engañado y abandonado en múltiples ocasiones. Tampoco será lo mismo una “silla” para un diseñador de muebles o un carpintero, que para un bosquimano que sólo las ha visto en una fotografía. El lenguaje que manejan son diferentes; sus consciencias de estos conceptos y objetos van a depender de a qué conceptos relacionados con “amor” y “silla” se esté iluminando.  Como el lenguaje se modifica-amejora, pueden entrar en juego nuevos conceptos relacionados, previamente no presentes, y que alteren la aprehensión. Así, para el amante desencantado, la noción de “amor” podrá cambiar si encuentra una pareja estable. O para el bosquimano, las “sillas” tendrán otro significado si emigra a la gran ciudad y vive en un apartamento.

En conclusión podríamos decir que el conocimiento del universo que nos rodea no es más que un chicle que contiene dos ingredientes: Verdad y lenguaje. Un chicle que va modificándose a medida que se mastica y sus componentes van asociándose, mezclándose, separándose, fusionándose. Un chicle gigante; no hay boca que sea capaz de abarcarlo por completo, y debe ser masticado trozo a trozo, por partes. No existe más conocimiento que el contenido en ese chicle, pero, por formidables que sean las mandíbulas de nuestra boca, no serán capaces de masticar todo el chicle. Siempre quedarán zonas a las que nuestros dientes no llegarán, siempre habrá conceptos que quedarán fuera de nuestra comprensión; nunca dominaremos un concepto por completo. Y si eso sucediera, esa compresión total y completa del concepto estaría sustentada por una matriz que contendría unas imágenes imperfectas de la Verdad: la matriz X.

Nota: (*) Aunque en este capítulo se considera al plano Y como estable, como veremos más adelante, se trata de una estabilidad relativa, modificable.

6 comentarios en “Hacia una verdad quiral (III): La imagen de Verdad en los planos XYZ. Haz de lenguaje

  1. […] El haz de lenguaje que se proyecta sobre el preplano X, y que es el fruto del sumatorio de los lenguajes primario y secundario, ha sido analizado hasta aquí como un elemento unívoco, esto es: cada máquina de aprehensión posee un sólo haz de lenguaje, y es este único haz de lenguaje el que estructura sus tres planos constituyentes. Ciertamente, así es. Pero también se ha explicado la influencia que tiene la socialización de las máquinas de aprehensión (hasta el punto que el lenguaje secundario está originado por este contacto extra-máquina). La socialización conlleva situaciones diferentes, contactos diferentes y, por lo tanto, necesidades de validez externa diferentes. En cada contacto social, la máquina de aprehensión precisará de iluminar ciertas regiones del plano Y, así como oscurecer otras, para que así la idea aprehendida sea compatible con esa situación. No hay dos haces de lenguaje; no hay dos planos Y. Pero estas modificaciones espaciales (en sociedad), necesarias para otorgar validez externa a la idea aprehendida y compatibilizarla con la idea aprehendida de otras máquinas, van a generar subhaces de lenguaje y subplanos Y. De manera secundaria, la modificación del haz de lenguaje va a alterar también los planos XZ, esto es, la validez interna (Z) y la universal (X, aunque los cambios los consideraremos despreciables en comparación con los cambios del plano Z y, sobre todo, del plano Y): se configurarán subplanos X y subplanos Z. En fin, submáquinas de aprehensión: máquinas de aprehensión dentro de máquinas de aprehensión, a modo de muñecas matrioskas rusas. Se pueden dar tantas submáquinas de aprehensión como contactos diferentes con otras máquinas pueda generar una máquina de aprehensión. Si tomamos de referencia los contactos que un ser humano medio pueda realizar a lo largo de su vida en sociedad, el número de submáquinas posibles podría alcanzar un número inimaginable. […]

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