Hacia una verdad quiral (VI): El plano Y como “melting pot” de planos Z

En el anterior artículo se han definido las relaciones entre máquinas de aprehensión, en base a la referencia de una sola idea, un sólo momento de taut. Si se toma de manera aislada, sin conexión con ninguna otra imaV, el momento de taut de esta podría modificarse sin que sus relaciones para con otras imaVs se vean alteradas. Pero en todo plano de la máquina de aprehensión cada imaV está relacionada con innumerables imaVs. Una modificación en el momento de taut de una imaV va a tener repercusiones en los momentos de taut de otras imaVs.

¿Por qué? Por definición, una imaV está compuesta únicamente por un momento de taut. Este momento de taut es el sumatorio de cantidades de taut que contienen todas las relaciones del imaV. Modificar un momento de taut exige, por lo menos, modificar una relación imaV-imaV. Esta modificación repercutirá sobre una tercera, y así sobre una cuarta… Se produce un efecto bola de billar.

La socialización entre máquinas de aprehensión provoca cambios en los momentos de taut para que así las ideas se compatibilicen entre las máquinas socializadas. Estos cambios van a ser operados por modificaciones en el lenguaje secundario. Los efectos de estas modificaciones van a repercutir sobre los momentos de taut de los planos YZ. El plano X, que se considera universal y estable no participará de estos cambios, aunque realmente habría que cuantificar modificaciones en el plano X producidas por alteraciones en el haz de lenguaje. Como, probablemente, estos cambios son insignificantes respecto a los sufridos en los YZ, se desprecian.

Los momentos de taut de los planos YZ se modifican. El plano Z, que es el más lábil y dúctil de los planos, tiene una limitación a la hora de soportar una modificación externa, y es su naturaleza de valedor de la supervivencia de la máquina. El plano Z podrá modificarse, y se modificará, siempre y cuando la supervivencia de la máquina no esté en juego. Por lo tanto, gran parte de los cambios necesarios para la socialización de máquinas de aprehensión va a tener que ser absorbida por un plano que no esté involucrado directamente en la supervivencia íntima de la máquina (plano Z), y que no esté condicionado por su falta de plasticidad (plano X). De ahí el plano Y.

El plano Y se va a comportar como un “melting pot” de todos los planos Z habidos a lo largo y lo ancho de la historia de la sociedad de máquinas de aprehensión. Es el sumatorio de todas las “idiosincrasias” surgidas en los diferentes planos Z. Va a servir de “tampón” entre el plano X (universal, estable, invariable) y el plano Z (individual, inestable, caprichoso).

  • Plano X: Validez universal
  • Plano Y: Validez externa
  • Plano Z: Validez interna

Los seres vivos poseen estructuras de aprehensión mucho más complejas que la máquina de aprehensión que aquí se explica. Todos ellos (animales, plantas, bacterias…) conviven y se relacionan con otros seres vivos, intra o extraespecie. Cada sociedad de seres vivos poseería, por lo tanto, un plano Y en el que se plasmarían todas las formas íntimas de aprehensión que vienen registradas por los planos Z de todas y cada una de estos seres vivos. La diferencia entre un animal u otro que conviven en un mismo hábitat vendría dada por el haz de lenguaje de cada uno, y por las zonas que éste consigue iluminar en el plano Y.

Tal vez la diferencia entre plantas, animales y los seres humanos esté en la mayor capacidad que tienen estos últimos de plasmar sobre el plano Y  el devenir histórico del plano Z. Gracias a un lenguaje secundario más rico y que, por lo tanto, permite un haz de lenguaje más amplio, los seres humanos hemos ido grabando sobre nuestro plano Y todas las variaciones íntimas de aprehensión que han sido utilizadas para la pervivencia de la especie y del individuo. La riqueza de ese plano Y se transmite (y se reescribe) de generación en generación y a lo ancho de la sociedad a través de ese complejo y variado lenguaje secundario.

Pero…¿primero se “aprende” el lenguaje secundario y, luego, se “aprehende” la idea? ¿O al “aprehender” la idea se “aprende” el lenguaje secundario? La máquina de aprehensión es, a fin y al cabo, un chicle compuesto de Verdad y lenguaje. Al ser la Verdad algo innegociable, todo cambio, toda modificación va a deberse a variaciones en el lenguaje. Esto afecta a todos los procesos que se originan en el interior de estas máquinas. Por lo tanto, la socialización y los cambios en las ideas que ésta va a originar van a estar regidos, en última instancia,  por cambios en la configuración tanto del lenguaje secundario, como del haz del lenguaje.

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