Hacia una verdad quiral (XI): Verdad y validez

La Verdad existe. Se trata de un elemento externo a nosotros que se nos impone de manera brutal en nuestras vidas: cuando nuestros pensamientos tratan de cogitarla, yerran muchas veces (si no siempre), se contradicen o, simplemente, no son capaces de desmadejar ciertas situaciones, ciertos problemas que surgen en nuestro devenir. Buscamos la Verdad, y ésta se ha convertido en objeto de deseo por teólogos, filósofos y científicos de todos los tiempos, y todas las sociedades.

Pero desde estas páginas hemos ido construyendo una máquina de aprehensión que es capaz de aprehender ideas, constructos elaborados, no a partir de la Verdad, sino desde la interacción de tres imágenes de verdad (universal, íntima y social). Ninguna de estas tres imágenes de verdad tienen por qué coincidir con la Verdad pero su sumatorio, la idea que nace de su fusión, es lo suficientemente “verdadera” como para que la máquina sobreviva a su interacción  con la Verdad.

Hablamos de Realidad como la parte y la forma de Verdad Absoluta que interacciona con las máquinas de aprehensión. Hemos definido Verdad Absoluta como elemento insondable por ninguna mente o máquina. En caso de que así fuera, y hubiera un objeto capaz de profundizar en el core más primitivo de la verdad, en su “ser” más verdadero y menos contradictorio, alcanzaría al final una verdad en estado pre-bigbang, una molécula de verdad donde toda ella estaría apelmazada, fusionada, y no podría ser dividida (el estado que denominamos 1+1=1). Pero los efectos de esa Verdad Absoluta indivisible y uniforme sobre las máquinas de aprehensión son más variados; van más allá que ese 1+1=1: A medida que ésta se aleja del estado absoluto, van a surgir interacciones entre los diferentes componentes de la Verdad, los cuales van a condicionar la vida de las máquinas de aprehensión. La Realidad, pues, no es Verdad-en-sí, sino más bien Verdad-en-otros. La Realidad no es una y no contradictoria, sino cientos, millones, miles de millones de Realidades, según incida la Verdad sobre los cientos, millones, miles de millones de máquinas de aprehensión.

Por lo tanto, la máquina de aprehensión no tiene que estar programada para sobrevivir a la Verdad, sino para hacer frente a la Realidad. Si la máquina de aprehensión no gestiona la Verdad es porque se trataría de un esfuerzo inútil que, además de no abocar a ninguna conclusión utilitaria, desviaría muchos recursos del objetivo principal de la máquina de aprehensión, que es su supervivencia. Es por ello que las máquinas de aprehensión funcionan en términos de validez y no de verdad.

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La idea que aprehende la máquina no tiene por qué ser verdadera, ni acercarse siquiera a ella; puede incluso que la idea sea lo contrario a la Verdad. Pero la idea tiene que ser válida, esto es, adecuada a la Realidad que es ejercida sobre sobre dicha máquina. La validez, aunque única, se descompone en tres niveles: universal, interno y externo. La validez universal está relacionada con el origen de los lenguajes que componen el haz de lenguaje de la máquina de aprehensión. La base sobre la que se construye la máquina de aprehensión es el preplano X, que es el producto de la interacción del lenguaje kernel (universal, único, perpétuo e inalterable) con la Verdad. A partir de este preplano se levantará todo el constructo de la máquina de aprehensión, por lo que todo lo que ésta aprehenda tendrá que estar, inevitablemente, en adecuación con este preplano. La imagen de verdad contenida en el plano X representa esa adecuación al preplano X. La validez interna tiene que ver con la máquina de aprehensión misma o, mejor dicho, con el organismo que la hospeda. La idea aprehendida nunca podrá (o nunca debería) contradecir la existencia de la propia máquina, amenazar su vida. Así, sobre el plano Z de la máquina de aprehensión se generará una imagen de verdad que estará en adecuación con el mecanismo interno de la máquina de aprehensión. Por último, la máquina de aprehensión, al ser social, va a interactuar con otras máquinas, esto es, con otras Realidades (otras Verdad-en-otros). La idea aprehendida deberá ser adecuada y compatible con las ideas aprehendidas de las máquinas con las que socializa. Será sobre el plano Y donde se plasme una idea de verdad socialmente compatible.

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La Realidad que afecta a un organismo hospedador de una máquina de aprehensión es incontrolable, algo impuesto desde el exterior sin que el organismo tenga capacidad de control. La máquina de aprehensión de dicho organismo es el instrumento capaz de manipular el lenguaje kernel, desdoblarlo y transformarlo en lenguajes primario y secundario. El haz de lenguaje resultante debe de ser capaz de aprehender esa Realidad mediante la generación de ideas. Esas ideas serían el fundamento sobre el cual el organismo puede comprender esa Realidad impuesta y, de este modo, obrar y trabajar para controlar los efectos deletéreos sobre él.

La máquina de aprehensión, por lo tanto, no es capaz de funcionar en términos de verdad-mentira, sino en términos de válido-inválido. Lo válido puede ser mentira pero será útil mientras permita adecuar a la máquina a esa Realidad impuesta por la Verdad. Vocación utilitarista, pues, de las máquinas de aprehensión que no han sido diseñadas para la búsqueda de una Verdad Absoluta inútil. Eso sí, las máquinas de aprehensión pueden buscar y, tal vez, encontrar, ideas que sean válidas universalmente en todas y cada una de las Realidades en las que viven las máquinas. A estas ideas todo-válidas se denominarán verdades quirales.

 

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