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  1. Los nacionalismos europeos, haciendo uso de la concepción historicista, han eliminado la universalidad del “derecho a decidir” para transformarlo en un derecho particular, local, de élites. Reconocen a un patriciado que tiene “derecho a decidir” frente a una masa plebeya que no tiene tal derecho. Generalmente se achaca a la masa plebeya todos los males que sufren los patricios.
    Hacia otro “derecho a decidir”

  2. El heteropatriarcado ha dado forma al pensamiento individual y colectivo de las sociedades cristianas, judías y musulmanas desde hace siglos. Miles de millones de personas aprehendemos la realidad social a través de los ojos del heteropatriarcado. Es por ello que nuestra interpretación más primitiva de todo lo que nos rodea es heteropatriarcal. Probablemente, teniendo en cuenta que se encuentra en el “core” de nuestros mecanismos sociales, no es fácil muchas veces darnos cuenta de que muchos de nuestros pensamientos y conductas vienen regidos por él.
    El atentado de Orlando y el heteropatriarcado

  3. A pesar de todas las carencias y limitaciones de los partidos políticos en España, podemos dormir aliviados: estamos muy lejos de sufrir un Donald Trump o una Frauke Petry. La debilidad del estado-nación español, la canalización de la indignación popular hacia Podemos y la hegemonía del Partido Popular en el ala conservadora nos protegen, por ahora, de cualquier deriva populista antidemocrática.
    Sobre las bondades de los partidos políticos en España

  4. Tradición y Poder son, por lo tanto, dos mecanismos de control de la sociedad. La Tradición, inherente a ella, atemporal; gobierna las almas de los ciudadanos; sus vicios y deseos; sus virtudes y pecados. El Poder, externo a ella, temporal e inconstante, promulga leyes que dominan el ámbito terrenal del pueblo: sus cuerpos, sus bienes, sus tierras, y los efectos de todos ellos.
    Tradición y Poder

  5. Quien acusa a otra persona de estar mediatizada, está colocandose varios peldaños por encima de su interlocutor, en lo que a inteligencia, moral y capacidad de discernimiento de la verdad se refiere. Si tú estás mediatizado, y yo no lo estoy, entonces no hay discusión posible: tienes que renegar de tus opiniones y aceptar con fe religiosa todo aquello que te digo.
    Sobre los “manipulados” de las redes sociales

  6. Antes se levantará un pueblo contra el gobierno que quebrante una tradición, que contra aquel que promulgue leyes injustas. Porque cuando se altera la tradición, se siente como proceso irreversible, mientras que siempre se podrá vislumbrar un final, más cercano, más lejano, de la ley injusta.
    Tradición y Poder

  7. El prostíbulo forma parte de un conjunto de elementos, entre los que quizás también estén inscritas la industria porno y la violación, con los que (como diría Michel Foucault) el Poder fracciona, clasifica y ordena la represión sexual masculina. Gracias a los prostíbulos, las fuerzas y pasiones reprimidas son vehiculizadas de manera controlada y previsible, fuera de los circuitos sociales.
    Sobre la prostitución, y su legalización

  8. Tradición no solo es control, sino también referencia y guía. Junto al rechazo de la Tradición como elemento alienante, se rechaza también su función de “molde” sobre el cual se construye el yo-social del individuo. Sin un molde, el yo-social se transforma en un “yo-algo” informe, voluble, fácil presa de modas, caprichos o, lo que es peor, neotradiciones, fanatismos, que esconden tras de sí la ambición del control absoluto del individuo.
    Tradición y Poder

  9. Los conflictos identitarios entre vascos y españoles existen, pero están perfectamente anulados gracias a un complejo juego de equilibrios entre la autocensura interna de lo español y  la preeminencia externa de un suprapoder español.
    El equilibrio identitario en el País Vasco

  10. Entender la tradición católica supone entender modos de obra y pensamiento enraizados en lo más profundo de nuestra psique; modos automáticos, reflejos, previos a la reflexión. Desde los mitos católicos podemos acceder al “core” de esos modos, y así comprender por qué actuamos o pensamos de tal manera frente a tal acontecimiento.
    La enseñanza mítica (que no mística) de la religión católica en España

  11. El sistema capitalista ha encontrado en el mérito un caballo de Troya fantástico para penetrar en las estructuras de las democracias liberales, y así imponer su definición de “igualdad”. Una igualdad basada en la falacia de “todos somos iguales a priori; son nuestros méritos y esfuerzos los que nos diferencian a posteriori”.
    El orden del mérito

  12. Nadie, por pertenecer a una nación, debería rendir cuentas por actos de un pasado que poco tiene que ver con su realidad actual. Así como el Quijote, La Gioconda, las pirámides de Egipto o los manuscritos de Tombuctú son considerados como nobles y universales, también deberían universalizarse hechos monstruosos como las matanzas de indígenas en América, los campos de concentración nazis, o el Gran Salto Adelante chino. Son humanos los que cometieron esas barbaridades, y humanos somos también nosotros. Todos somos descendientes de las víctimas, y de los verdugos.
    Reflexiones sobre el doce de octubre

  13. La mujer musulmana no es la sensual odalisca de los autores románticos, ni la sometida del burka de los periódicos de ultraderecha. Existe un Discurso que contiene un saber limitado y calculado sobre la mujer musulmana; sin embargo, el saber de la mujer musulmana es practicamente ilimitado, contenido en las millones de vidas que el Poder, aunque pueda llegar a dominar, nunca llegará a conocer.
    El discurso occidental sobre la mujer musulmana

  14. Creativo ya no es el que pinta un cuadro, escribe una novela de misterio o compone una canción; ahora ser creativo es crear una máquina de fabricar de dinero; esto es, una empresa. El hecho de que en los sistemas educativos se esté dando preferencia a la creatividad monetizable, frente a la no monetizable, y a las asignaturas de corte científico frente a las de perfil humanístico, dan cuenta de esta clara transformación en la definición de la creatividad.
    La dictadura de la creatividad y el emprendizaje en la sociedad contemporánea

  15. La Historia nos muestra una y otra vez lo fácil que es revertir el pensamiento oficial; lo poco que cuesta trocar lo inmoral en moral, al malo en bueno, y lo injusto en justo. Y es que, no olvidemos, si las sociedades complejas en las que vivimos necesitan de un Discurso del Poder no es por la verdad o la justicia, sino por el control y la estabilidad.
    Brexit, Colombia, Trump… Discurso del poder, discurso del pueblo, discurso populista

  16. La ley excepcional tiene un objetivo: neutralizar un mal que es inmune o que se situa fuera de control frente a un código de leyes estándar. Su uso debe estar limitado única y exclusivamente a ese mal, a esa situación, y debe de elimarse una vez que el mal ha sido solventado. Puede existir la tentación desde diferentes sectores políticos o judiciales de aprovechar la ley excepcional con fines diferentes para lo que se creo; instrumentalizar la excepcionalidad a beneficio del Poder.
    Alsasua, o el error de la excepcionalidad judicial

  17. Quizás el gran error del pensamiento moderno ha sido el de tratar de emular el modelo de verdad de la Antigüedad, esto es, el estado sólido. A pesar de todas las modificaciones  y revoluciones fenomenológicas y epistemológicas, los Modernos habían fijado un objetivo, una meta, que, si bien en la Antigüedad se podía sostener, los nuevos modelos de pensamiento no permitían su existencia.
    Los estados físicos del pensamiento

  18. La democracia liberal es la del gobernante débil, indeciso, ineficaz. La de las dictaduras, el líder carismático y eficiente. La política en las democracias es una lucha contra la decepción; en las dictaduras, una guerra contra el desenmascaramiento.
    Qué es la democracia liberal, y qué es el populismo

  19. Quien trate de penetrar el alma del mito, debe hacerlo con respeto canónico, evitando en todo momento desacreditarlo y, en el caso que sea posible, añadiendo certidumbres que apoyen su veracidad. Cuando un infiel osa cruzar las puertas que encierran al mito, y lo pone en duda, toda una maquinaria intelectual de corte nacional-historicista se pondrá en funcionamiento para desacreditarlo y condenarlo.
    Historicismo y nacionalismo, enemigos de la Historia

  20. Considerar que, desde la atalaya de la verdad-racional, nuestros argumentos son  superiores, más nobles y están mejor apuntalados que los de los populistas es, simplemente, una falta de humildad que puede llevarnos a perder la razón frente a ellos.
    Verdad y posverdad

  21. Quizás, el error de Prometeo no fue robar el fuego a los dioses, sino creerse él mismo un dios por haber obtenido tal precioso tesoro. De la misma manera, el pensamiento moderno se ha visto engullido por su intento de remedar las formas y los objetivos del pensamiento antiguo, esto es, tratar de alcanzar por medios humanos aquello que en los textos sagrados sólo estaba en manos de la divinidad.
    El error de Prometeo

  22. No existe autorregulación de los mercados, pues las leyes económicas son inestables, caprichosas y volátiles. Quien apela a la liberalización de los mercados, lo que está pidiendo es justamente lo contrario: que el estado ampare legislativamente a la gran multinacional, y retire los sistemas de protección social de los ciudadanos. Que ampare a los oligopolios de las iras de los ciudadanos indignados, y de amenazantes competidores ajenos. Lo mismo sucede con la sociedad: aquel quien pide la libertad absoluta, lo que está exigiendo es que le dejen implantar e implementar sus sistemáticas paralegales de coerción y restricción de libertades.
    En contra de la gestación subrogada

  23. El discurso científico es necesario en tanto a que elimina el ruido y la incertidumbre que impedirían el progreso en las ciencias. Sin embargo, es necesario someterlo rutinariamente a análisis y crítica. Porque, al concretizarse, fortalecerse y expandirse el discurso, también se están perdiendo decenas, cientos, millones de preciosos datos científicos que, si bien pueden contradecir al discurso, contienen una información de calidad incuestionable que podría muy bien dirigir las investigaciones hacia otros derroteros, tal vez más útiles y provechosos que los del discurso “oficial”.
    Paradigma y discurso científico

  24. La sociedad tiene mecanismos prelegales que van a coartar diferentes expresiones sin necesidad de acudir a la policía y, mucho menos, entablar batalla judicial. A la persona no consagrada en el sacramento del sacerdocio, y que se suba a un altar para oficiar misa, se le considerará loco. Al que trate enfermedades sin título de medicina, curandero o charlatán. Lo que el Discurso no contiene, o no ha normalizado, aunque pueda abarcar una gran verdad, descoloca, heterogeneiza, corrompe la sistemática clasificatoria en la que se basa el equilibrio discursivo del Poder. Y, por ello, debe ser eliminado.
    Más allá de la libertad de expresión en redes sociales e internet

  25. El delito de ofensa debería dirimirse fuera del espacio jurídico. Si no, cualquier ofendido que sea capaz de elevar la voz por encima de los demás, tendrá en su mano la posibilidad de paralizar, incluso castigar, cualquier comunicación que le desagrade y no se aliene con sus creencias.
    El derecho de ofensa fuera del paréntesis Gutenberg

  26. Europa es un crisol de culturas, lenguas, religiones… que han ocupado de manera alternante diferentes territorios. Esas alternancias siempre han estado teñidas con la sangre de los enfrentamientos entre iguales y diferentes. Tal vez no haya una sola zona que pueda erigirse identitariamente pura. Y las reclamaciones soberanistas sobre ciertas regiones de Europa tampoco ayudarían a “purificar” el asunto identitario.
    Identidades puras, fronteras perfectas… Infiernos en la faz de la Tierra

  27. El hecho de crear enemigos con nombre propio y pretender que éstos encarnen todo el mal exterior, es un mecanismo de psicología colectiva que existe desde que los ciudadanos tomamos conciencia de la pertenencia a una de esas sociedades complejas. El racismo y la xenofobia no son más que hipertrofias patológicas de ese sentimiento.
    Poder, Discurso y experiencia propia

  28. Los decadentistas confunden el relato mítico con la realidad histórica. Creen que tiempos pasados fueron mejores porque la única referencia que le es válida es lo que les llega del mito, esto es, victorias, descubrimientos, inventos, obras de arte y prohombres. Al contrario del pasado, el presente siempre contará con argumentos negativos. La actualidad contiene grandeza, pero también mucha mediocridad y calamidad, de las que no nos podemos olvidar, no como cuando miramos hacia tiempos ulteriores.
    La decadencia de los decadentistas

  29. La visibilización de una sola identidad homogeneizada provoca un grave sentimiento de injusticia en aquellos ciudadanos que no se sienten representados con ese modelo. El ciudadano que no se sienta visibilizado por el estado al que pertenece deseará invertir la situación e imponer su identidad. Caldo de cultivo ideal, pues, para conflictos interreligiosos o movimientos independentistas.
    España ante la oportunidad de Eurovisión

  30. Cuando el intelectual pasa del plano metafísico a la práctica en la vida real, tiene dos alternativas: o abstenerse o tomar parte. La primera opción es la más cómoda, pues no exige a renunciar a ninguna de sus abstracciones y valores que considera innegociables. El tomar partido, sin embargo, “mancha”: obliga a aceptar excepciones en la teoría sobre lo que es bueno y verdadero.
    Apoyo a la ceguera intelectual de Pep Guardiola

  31. Si la Postmodernidad es el desengaño de la razón, la segunda oralidad es la emancipación del lector frente al autor. Suceden a la vez, coetáneamente y, posiblemente, implicando una serie de mecanismos subterráneos comunes. Por ello, debido a esos nexos de unión entre Postmodernidad y segunda oralidad, tal vez del cierre del paréntesis Gutenberg se extraigan conclusiones que puedan ser extrapolables a ese cierre en falso de la Modernidad que es lo que en realidad es la Postmodernidad. Liberar a la razón de la verdad sólida en la que lleva anclada desde la Antigüedad. Aceptar que la verdad, como el texto impreso, puede sufrir modificaciones que la hagan perder su esencia original. La razón no es un instrumento capaz de alcanzar esas verdades universales, que los antiguos tanto se jactaban de haber recibido directamente de los dioses. Pero, aunque nuestro pensamiento se maneje con verdades impuras, bastardas, incompletas… éstas pueden llegar a ser igual de útiles, sino más.
    El cierre del paréntesis Gutenberg… ¿es también una salida de la Postmodernidad?

  32. La imposición del multiculturalismo en nuestras sociedades, genera un grupo más o menos importante de “olvidados”: ciudadanos que, cumpliendo los criterios de homogeneización nacional y, por tanto, sintiéndose “ciudadanos de primera”, no son capaces de subirse al tren de la globalización y son superados por los “ciudadanos de segunda”, aquellos que no cumplen con aquellos atributos (raza, religión, lengua, historia, cultura…) que se consideran “sagrados” según la concepción historicista de nación.
    Marginados del nacionalismo, olvidados del multiculturalismo

  33. La sociedad contemporánea ha trivializado el texto impreso, editado y publicado. Cualquier persona tiene instalado en su ordenador un editor de texto, una impresora y acceso a internet para, a través de redes sociales, blogs y foros, publicar sin necesidad de un soporte físico sus obras y opiniones. Al transformarse en un fenómeno democratizado y de masas, el texto impreso ha perdido su carácter sagrado. Sin embargo, el texto científico conserva ese elitismo que le otorga el hecho de que sólo es comprensible para los iniciados en la disciplina científica concreta.
    El texto científico después del paréntesis Gutenberg

  34. (…) debería existir una aproximación negativa de “universalidad”, que nos haga partícipes ecuménicos, no sólo de lo bueno, sino también de los crímenes más perversos y viles que ha sido capaz de cometer el hombre durante su andadura en este mundo. Así, el genocidio armenio no pertenece a los turcos, herederos del imperio otomano que perpetró tal matanza, sino a toda la humanidad. Lo mismo sucede con las carnicerías de la colonización europea, los campos de concentración nazis, los gulags, el “Gran Salto Adelante” chino, los campos de la muerte de Pol Pot… y así un largo etcétera, pues larga es la lista de atrocidades cometidas por el género humano. Todos somos herederos de estos macabros acontecimientos históricos, como herederos somos también de la imprenta de Gutenberg, la Declaración de los Derechos Humanos, la penicilina o la teoría de la evolución de las especies. No deberíamos echar en cara a un alemán los hornos crematorios que sus descendientes alimentaron con cuerpos de judíos. O no deberíamos afear a un norteamericano por las bombas atómicas lanzadas sobre Hirosima y Nagasaki. Todos somos descendientes de esas víctimas, y de esos verdugos.
    Hacia el final del guerracivilismo

  35. Cuando la libre expresión de la conciencia individual está asegurada y la legislación vigente en una nación es la misma para todos los ciudadanos (y todos ellos son iguales ante la ley), poco más puede hacer un estado en cuestión de libertades. Podrá (y deberá) trabajar para que todos los habitantes de la nación se sientan visibilizados, representados e incluidos en sus estructuras políticas, sociales y económicas. Podrá hacer uso de los poderes legislativo y ejecutivo para mejorar el día a día de los ciudadanos. Pero todo ello tendrá que ser realizado con el mayor respeto posible a las múltiples y heterogéneas identidades que pueblan la nación.
    Los errores de Podemos ante los independentismo

  36. Nos sentimos libres de cometer actos violentos. Nos creemos que hemos castrado nuestros instintos más perversos. Es por ello que percibimos la violencia como un elemento exterior, lejano. Que la única violencia estructural  es cometida  por el extraño, por el Otro. Los crímenes “autóctonos” son obra de mentes perversas que están movidas por la locura; aquí la enfermedad radica en el individuo. Los atentados “importados”, sin embargo, son el fruto de culturas donde la violencia es eje vertebrador de la cotidianeidad; acullá es la sociedad, y no el delincuente, quien está enferma. Nada más lejos de la realidad.
    ¿Hay que exigir a los musulmanes que condenen los actos yihadistas?

  37. La tendencia actual de la política es a ofrecernos candidatos prometeicos: físicamente atractivos, con amplios conocimientos empresariales, don de lenguas en varios idiomas… en una palabra, hombres y mujeres perfectos que auguran una acción de gobierno a la altura de sus curriculums. Podrán lograrlo. O no. Pero ello no dependerá de su sonrisa modelada a golpe de cirugía estética, de su MBA del Esade, o de sus años al mando de las empresas más poderosas; sino de la capacidad que tengan de abstraer ese ingente conocimiento particular que han obtenido a lo largo de su formación y experiencia profesional, para tomar decisiones ejecutivas en la incertidumbre. Ser políticos, no expertos.
    Contra la prometeica de los políticos

  38. La cárcel no extirpa su peligrosidad, pero  convierte al criminal en un títere inocuo para las estructuras más profundas de control social.
    Enfermedad terminal y prisión

  39. Aceptar que no existe el derecho a decidir nacionalista (o, al menos, reconocer que no es democrático) obligaría a replantear muchas cuestiones sobre fronteras e identidades. No hay fronteras perfectas (no son perfectas las de España, ni las de un hipotético estado independiente catalán). No existen identidades puras (no existe la identidad catalana, vasca, española, francesa… sino millones de identidades diferentes, todas ellas bastardas, mestizas, impuras). Es lo mismo que reconocer que no existe una patria española, catalana, alemana… algo que, hoy por hoy, es una quimera. Quimera que, de materializarse, muchos dolores de cabeza nos evitaría.
    Contra el referéndum en Cataluña

  40. Atacar al Poder no es políticamente incorrecto, a pesar de que algunos se vanaglorien de ello. Tal vez sea así en las dictaduras, o en democracias donde el paréntesis Gutenberg esté aún vigente (si es que aún las hay). Al cierre de este paréntesis, lo políticamente incorrecto no es un ataque a las estructuras de Poder, sino más bien al contrario: es la ridiculización, solfa o desprecio de los marginados del Poder; grupo representado por aquellos colectivos ciudadanos que, aunque empoderados y reconocidos, no se sienten ni visibilizados ni reconocidos por el Poder. Ellos son los nuevos tabús de la Segunda Oralidad.
    Sobre el tabú en el humor

  41. Las identidades comunitarias no son verdaderas identidades: no pueden ser; tan sólo pueden “aspirar a ser”. Pero eso poco importa en los momentos de incertidumbre social y política. Y eso lo saben muy bien los populistas. Éstos dan respuestas fáciles a cuestiones complejas porque se apoyan en los elementos que constituyen la identidad comunitaria. Porque manejan a su antojo datos históricos que han sido entregados en bandeja de plata por los historiadores a sueldo del nacionalismo. Porque sitúan como víctimas a todos aquellos que se sienten defraudados por la globalización. De la misma manera que una comunidad minoritaria puede sentirse excluida, invisibilizada, infrarrepresentada en los círculos sociales y de poder, los detentores de la identidad comunitaria mayoritaria pueden sentirse damnificados por haber tenido que entregar parte de su poder a esas otras comunidades que ellos consideran extranjeras, extrañas al sentir comunitario y, por lo tanto, perjudiciales para la pervivencia de su identidad.
    La identidad del populismo

  42. Frente al Discurso de “nuestro” Poder, ordenado, comprensible y lógico, se sitúa el Discurso del Poder de los “otros”, que nos llega embarullado, caótico, deforme. Un amasijo impenetrable de información que no podemos asimilarlo, no podemos controlarlo. Y lo que no podemos controlar es amenazante, pues sentimos que puede llegar a someternos.
    El debate sin vencidos ni convencidos como instrumento de reconciliación social

  43. Cuando se dice que la Justicia sufre de un vicio de clase, se refiere a la fuerte vinculación de ésta con los elementos parademocráticos del Poder (…) No se hablaría de vicio de clase si las sentencias atenuadas y agravadas se distribuyeran independientemente a la cuota de participación que tenga el acusado en el Poder. Sin embargo, la clase cuenta a la hora de dictar sentencias (…) Los vicios de un sistema judicial no se resuelven cambiando la titularidad del soberano, sino penetrando en las recónditas entrañas de ese entramado subterráneo que une el Poder con la Justicia.
    Sobre la prisión preventiva de los ex-consejeros de la Generalitat

  44. El traductor niega el paréntesis Gutenberg… incluso durante los casi cinco siglos en los que se considera que tuvo vigencia. La traducción es un ejercicio de emancipación del texto escrito, que se desprende de ese rígido corsé de estabilidad, canonocidad y permanencia. Abre las puertas a un texto liberado de la interpretación única de su autor original, que pasa a pertenecer, aunque sea de manera casi furtiva, al profesional de la traducción.

  45. Utilizar el argumento de la contradicción en un debate es querer vencer sin realmente razonar sus propias ideas. Mediante la contradicción no se ataca lo que realmente piensa el adversario, sino que se le desacredita porque sus planteamientos no contienen una Verdad Absoluta que sea Una, Única e Irrefutable. Su verdad es parcial y lacunar, imperfecta, ergo su argumentación queda invalidada. Pero, a fin y al cabo, nadie posee el privilegio de la Verdad Absoluta.  Todos somos detentores de una porción de esa Verdad, y que queda representada en nuestra verdad lacunar. Todos caemos en contradicciones.

  46. La historia justificativa de los historicistas, decadentistas y nacionalistas es una simple manipulación subjetiva de datos históricos que se envuelve y presenta como concienzudo estudio objetivo, científico y erudito. Frente a esa historia justificativa se sitúa la Historia, o historia explicativa. Ésta (…) no consideraría a la nación una organicidad, sino un accidente; no hay un devenir histórico que prediga o justifique actos políticos futuros. En los legajos que recuperamos de la Historia, pues, no se puede leer nuestro destino: tan sólo podemos comprender cómo hemos llegado a donde hemos llegado. Y eso es mucho.

     

  47. El conocimiento exige orden: empoderarse de la información. Por eso la Primera Oralidad se movía en el tiempo presente, ajustada a la sociedad donde se producía. Por eso Gutenberg y la Segunda Oralidad pudieron apropiarse del pasado y superar las barreras argumentativas que le infligían los usos y costumbres presentes. Sin embargo, la Tercera Oralidad no supone ni orden, ni empoderamiento: más bien al contrario. Por ello, por mucho que avancen los mass media y las tecnologías de almacenamiento de información, el cerebro humano tiene y tendrá un límite en el manejo de textos; y éste se sitúa, muy probablemente, en la Segunda Oralidad.
    Hacia una (imposible) Tercera Oralidad (y II): Interpretación y contextualización

  48. Nuestra mente ha sido condicionada, a través de la educación (escolarizada o no) que recibimos en sociedad, para rechazar todo aquello que se nos presenta de forma ambivalente, incongruente… contradictoria. Si existe contradicción, no es verdadero. Algo falla: la contradicción es una tara, ergo hay que buscar otra explicación alternativa que solucione este fenómeno. Tal vez la Postmodernidad ha restado tensión a la idea contradictoria, pues aunque ésta sigue considerando a la contradicción una lacra de la razón, la acepta como mal inevitable, eso sí, sin poder despojarse de cierto poso de melancolía.
    Grados de libertad en la contradicción (I)

  49. Más allá de la no contradicción aristotélica que estructura nuestro pensamiento occidental, pueden existir otros modelos donde se acepte la contradicción, no de un modo desaforado, absoluto, sino dentro de unos límites más o menos definidos. A fin de cuentas, tal vez es así como funciona nuestro pensamiento mundano, de todos los días, en nuestra sociedad. Aunque despreciemos y queramos erradicar la contradicción, vivimos enteramente sumergidos en ella. En vez de tratar de negarla, o despreciarla, cuánto más útil sería si la aceptáramos y la normalizáramos: en los trabajos de lógica, en la investigación científica, en ciencias humanas y, por supuesto, en nuestras polémicas de todos los días.
    Grados de libertad en la contradicción (y II)

  50. ¿En qué se diferencia el relativismo y la incertidumbre? En ambos casos se acepta la imposibilidad de alcanzar la Verdad. Pero, mientras en el primero se considera una tara, un defecto, una derrota; en el segundo se valora como una circunstancia neutra. En el relativismo todo vale porque todo es, en parte, falso. En la incertidumbre hay una verdad “válida”, aunque imperfecta y sometida a revisión.
    Del relativismo a la incertidumbre

  51. La violencia machista forma parte, junto a la prostitución y la pornografía, de un conjunto de para-mecanismos de control por los que el hombre puede liberar ciertas tensiones que le impone el Poder. El hombre debe ser físicamente fuerte, algo que no se le exige a la mujer. Y tiene que demostrar su virilidad, en forma de cuotas de penetración, mientras que a la mujer se le exige justo lo contrario: desproveerse de todo deseo sexual. La violencia machista permitía antaño vehiculizar fuera de la sociedad esa obligación de fortaleza, pues ésta se encauzaba hacia la pareja: existía, pero no se veía; la violencia en el ámbito doméstico no desestabilizaba el Poder y la sociedad que controlaba. El empoderamiento de la mujer en los últimos años ha permitido socializar esa violencia machista que durante siglos formaba parte de muchas estampas familiares. Y con su socialización,  con ese vuelco hacia fuera del ámbito doméstico, se ha podido señalar y criminalizar esas actitudes.
    Sobre la excepcionalidad de la ley de violencia de género

  52. Desde la incertidumbre, la razón perdería, no su aura de imprescindible (tal vez así lo sea), sino su monopolio inexpugnable a la hora de ofrecer respuestas, incluso cuando la pregunta no se ajuste a modelos todo-racionales. El pensar en la incertidumbre rompería con dos axiomas de la Modernidad y Postmodernidad. El primero, es el de la existencia de la verdad sólida. El segundo, el raciocentrismo del que beben ambos pensamientos, y que ofrece a la razón un papel, no solo preponderante, sino radicalmente exclusivo, en el desvelo de la verdad.
    Del relativismo a la incertidumbre: los roles de la ciencia y la razón

  53. La ventaja que tiene un himno nacional instrumental es que cada cual puede interpretarlo como mejor le plazca, y colocar en sus notas aquellas palabras o versos (o incluso silbidos) que más gusten. En un acontecimiento multitudinario, el himno español sin letra dispersa los pensamientos de la muchedumbre, no genera un sentimiento de identidad unitario. El himno cantado, por contra, exige unificar las gargantas y los cerebros de los congregados en un único modo de interpretar ese símbolo nacional. Marta Sánchez ama una idea de España, pero que es una entre las miles, millones de ideas de España que pululan por el país. Y ha puesto letra a ese modo de sentirse española, el cual es compartido por muchos compatriotas, pero no por todos.
    ¿Qué significa hoy ser patriota?

  54. El Mercado cerraría el esquema de control social que explicaría, sino todas, gran parte de las interacciones humanas. Se uniría a la Tradición (predemocrática), al Poder (parademocrático, aunque también con aspectos predemocráticos), y a la Ley (democrático, en el caso de democracias liberales).
    El Mercado, el otro poder parademocrático

  55. A la víctima hay que apoyarla, ayudarla, ofrecerle solidaridad y consuelo. Pero su dolor no debe ser transformado en un arma con la cual manipular a legisladores y ciudadanos. Su opinión, que suele ser la más injusta de las opiniones, debe ser escuchada, pero jamás utilizada como referencia moral o legal.
    Sobre la Ley y las víctimas

  56. No existe una interpretación unívoca del feminismo; cada interlocutor coloca en ese cajón desastre aquello que crea que más conviene a la causa. Así, el feminismo es anticapitalista, pacifista, ecologista, antiheteropatriarcal, laico, inclusivo, tolerante… e incluso animalista, antitaurino, vegetariano, vegano… Cada cual puede vivir e interpretar el movimiento feminista como mejor crea, pero en todo caso y en todo momento debe tener claro que su interpretación es propia, individual y no puede ser impuesta de ningún modo a otras personas. Porque tal vez yo sea feminista y de ningún modo se me puede negar mi adscripción a ese movimiento por no ser anticapitalista, ecologista o antitaurino. Y esa es la grandeza y la debilidad del feminismo. Grandeza, porque incluye a todos y todas los que creemos que todavía queda mucho por trabajar en pos de una verdadera igualdad. Debilidad, porque no existe un mínimo acuerdo que permita aunar fuerzas y energías en una sola dirección. Si así sucediera, el feminismo se aglutinaría alrededor de un solo conjunto de ideas; un grupo de personas  “elegidas” poseería el “derecho” de interpretarlas, así como de juzgar las aptitudes feministas y machistas de cada persona. Entonces el feminismo dejaría de ser un movimiento multívoco y se transformaría en ideología. Quizás, cuando eso ocurra, el feminismo dejará de ser feminista.
    Los límites del feminismo

  57. Cuando la ciencia trata de esclarecer el origen o los actores principales de algunas de sus teorías, cae en conocimientos acientíficos, frente a los cuales no cuenta con recursos para desenvolverse cómodamente. La única herramienta que tiene la ciencia para abordar estos temas es la especulación racional no probada: “a tenor de los datos recogidos por los instrumentos de medición, cabe suponer que…”. La razón y la ciencia tratan de explicar conocimientos acientíficos, pero para ello tienen que alejarse, aunque sea un paso, de sus métodos.
    Del relativismo a la incertidumbre: los roles de lo acientífico

  58. Todavía hay quien se erige en representante de la voluntad de los ciudadanos. O, lo que es mucho peor, en representante de la voluntad de un supuesto pueblo, figura abstracta y obtusa, maná de nacionalistas, en cuyo nombre se homogeneizan y depuran las voluntades individuales.
    Sobre la voluntad, y su representación política

  59. El cambio fundamental del pensamiento moderno frente al antiguo sería ese intento de apropiación de la Verdad por parte de la razón moderna. Los antiguos aceptan su incapacidad de someter a la Verdad, y la ceden a los dioses. Los modernos creen que, aunque externa e independiente al ser humano, la Verdad podrá llegar a ser dominada algún día a través del conocimiento.
    La Verdad y la Validez de los antiguos y los modernos

  60. Mientras la medicina científica es altamente eficaz solventando (graves) problemas con base anatomopatológica conocida (fracturas, cánceres, infecciones, enfermedades cardíacas…), fracasa estrepitosamente cuando se enfrenta única y exclusivamente a un conjunto de síntomas sin repercusión orgánica conocida. Representan el eslabón más débil del paradigma anatomoclínico y la evidencia viva de que, tal vez, los médicos anteriores al siglo XIX no estaban tan equivocados.
    Los límites de la medicina científica, o por qué la gente confía en la homeoterapia (I)

  61. No poseyendo un cuerpo, una existencia concreta en el mundo, la lengua no puede presentar, per se, ningún argumento negativo. La lengua es útil, y solo puede ser útil por sí misma. En el momento en el que deja de ser útil, desaparece. Antes de que tenga una presencia destructora, la lengua ya ha sido destruida por su inutilidad.
    Lengua en positivo. Lengua en negativo

     

  62. Tal vez cuando se habla de ampliación de espacios democráticos, lo que realmente se anhela es justamente lo contrario: eliminar la idea contraria y enviarla al pozo de los locos; reducir el área de la realidad democrática. Una supuesta revolución de las ideas que quedaría limitada, simplemente, a una modificación del ámbito discursivo de la sociedad.
    Alienación de ideas. Alienación de personas

  63. Que la población visite las consultas de medicina alternativa no es un fracaso de la sociedad moderna; tampoco significa que ésta siga anclada en primitivos atavismos y supersticiones. El relativo éxito de estas terapias es un claro síntoma de decepción hacia la medicina científica que, en vez de aceptar su incapacidad para lidiar con estos enfermos, los aparta de su camino, los desprecia. Las terapias alternativas poco o nada van a ayudar realmente al enfermo pero, por lo menos, saben de sus limitaciones y se dedican a acompañar al enfermo en su padecimiento.
    Los límites de la medicina científica, o por qué la gente confía en la homeoterapia (y II)

  64. La verdad sólida, única, por definición (tal como la hemos dibujado a lo largo de los siglos y los milenios en Europa) está fuera de nosotros, es independiente de nuestros actos. Allí donde alcanza nuestra razón, no hallamos la verdad. Y viceversa: por ser una entidad externa, allí donde se ubica la Verdad, no encontraremos nunca nuestros pensamientos. Y si es así, si por casualidades del destino damos con una idea que concuerda con la Verdad, tal vez pase desapercibida y no podamos rendir cuenta de nuestro acierto.
    Del relativismo a la incertidumbre: de la verdad por consenso al área de consenso

  65. El producto del verbo “hacer” se recolecta en el exterior del individuo, allí donde se localizan los objetos a los que se debe obediencia. Así, por ejemplo, alguien podía ir a misa todos los domingos (hacer), aunque en el fuero interno no creyera en divinidades (ser). En este tipo de sociedades se controlaba el “deber ser” a través del “deber hacer”.
    Tecnologías del deber. Tecnologías del poder.

  66. Las tecnologías del permitir niegan el deber y poder absoluto, niegan la necesidad de deber y poder “todo”. El ser social no está preparado para cumplir con los ideales del deber y poder. Si una sociedad exigiera a sus ciudadanos el riguroso y pleno cumplimiento de sus deberes y poderes, se destruiría a sí misma víctima de esa contradicción. Es por ello que toda sociedad precisa de tecnologías que permitan “no deber” y “no poder”, esto es, no cumplir con todas las obediencias externas e internas. Así, la persona, aunque deba y pueda “ser”, “hacer” y “tener”, también se le permite no poder y no deber; violar los deberes a los que se ve sometido por el hecho de vivir en una sociedad.
    Tecnologías del permitir

  67. El escepticismo humanista no sabe de ideologías o posicionamientos extremos: Tzvetan Tódorov, Javier Gomá, Daniel Innerarity… practican ese pensamiento en la incertidumbre, esa cogitación de lo pequeño, de lo limitado. No buscan redefinir el mundo tal como lo conocemos para transformarlo en un paraíso terreno. No ofrecen interpretaciones definitivas del ser humano y de la sociedad en la que vive. El ámbito de aplicación de sus teorías es más mundano, menos universal. Abandonan la búsqueda de la idea verdadera, de la verdad sólida, para centrarse en la búsqueda de ideas útiles.
    Del relativismo a la incertidumbre: el escepticismo humanista

  68. El estado-nación desaparece. Su poder se reparte a nivel subnacional y transnacional. Las fronteras ya no aíslan. Los ciudadanos no constituyen una masa homogenea con la misma lengua, raza, religión, cultura… Y sin embargo, hasta que no se produzca una nueva revolución política, como sucedió al final de la Guerra de los Treinta Años, el paradigma del estado-nación permanecerá inalterable. Sus funciones, más allá de las operativas, serán meramente sentimentales: una bandera, un himno, una historia manipulada por historiadores apesebrados… un equipo de fútbol que, nunca más, representará esa idea generatriz de estado-nación que aún está presente en la mente de todos nosotros.
    Hacia el final del estado-nación

  69. En una sociedad anclada en la Tradición y el Poder, como es la judeocristiana, la sexualidad no se podía exteriorizar. La exposición pública de la sexualidad era dañina para una sociedad asexuada. Por lo tanto, los actos correspondientes al sexo quedaban vinculados a la intimidad de la pareja y, si no era así, se situaban en la marginalidad, allá donde la sociedad ya no estaba y, por lo tanto, no podía verse manchada.
    Revolución sexual y feminismo (I): Tradición y Poder

  70. El destino: gnóstico o agnóstico; físico, químico o histórico; cíclico o progresivo. A fin de cuentas el ser humano, en su aprehensión del universo que le rodea, necesita conocer un fin cosmológico que llene de sentido su vida. Y es que si la existencia no poseyera un único sentido, una dirección, que nos dirija hacia un objetivo, quizás solo quedaría el absurdo y el nihilismo. Es por ello que, tal vez, sea necesaria esa lectura lineal de la historia. Además, una historia unidireccional no solo nos permite trazar un sentido cronológico comprensible, sino que, además, apoya ciertas tesis, optimistas o decadentistas, que dan cierto sentido a la existencia de la Humanidad.
    Revolución sexual y feminismo (I): Tradición y Poder

  71. La revolución romántica modificaba la unión sentimental-sexual de un hombre y una mujer desde el punto de vista de la voluntad individual. Seguía, sin embargo, anclada en viejos clichés premodernos, como lo era la preeminencia de la heterosexualidad y la inviolabilidad del matrimonio. El Romanticismo libera al individuo y le otorga un manejo emancipado de sus sentimientos; pero la pareja seguirá atada a los usos y costumbres. Es por ello que lo romántico posee cierto toque naíf: el amor a primera vista dura toda la vida. El amor verdadero debe ser y es perfecto.
    Revolución sexual y feminismo (II): Las revoluciones modernas

  72. Vivimos en tiempos de exageración, donde todo opinador se atrinchera detrás de un muro de justificaciones, y donde nuestra fina piel no soporta la más mínima ofensa. Con estos mimbres no hay espacio para el debate, a no ser entre miembros de la misma facción, que se autoestimulan eternamente con nuevas propuestas que no son más que repeticiones de las anteriores, contaminadas por el sesgo de autoconfirmación.
    El diálogo entre diferentes más allá de los paradigmas

  73. La revolución romántica modificaba la unión sentimental-sexual de un hombre y una mujer desde el punto de vista de la voluntad individual. Seguía, sin embargo, anclada en viejos clichés premodernos, como lo era la preeminencia de la heterosexualidad y la inviolabilidad del matrimonio. El Romanticismo libera al individuo y le otorga un manejo emancipado de sus sentimientos; pero la pareja seguirá atada a los usos y costumbres. Es por ello que lo romántico posee cierto toque naíf: el amor a primera vista dura toda la vida. El amor verdadero debe ser y es perfecto.
    Revolución sexual y feminismo (II): Las revoluciones modernas

  74. Habría que preguntarse si existe alguna sociedad en cuya lengua no se vincule la necesidad interna y la propiedad inherente a la obligación externa. Y, de encontrar una, habría que valorar si la percepción del cumplimiento de tradiciones/normativas/leyes es más relajada que en la Grecia Antigua de Aristóteles, o en las sociedades europeas contemporáneas. Si se trata de una sociedad desprovista de tecnologías del deber o si, por el contrario, éstas actúan sobre la sociedad de diferente manera que en las nuestras.
    Tecnologías del deber: necesidad, obligación y posesión

  75. Las revoluciones modernas alteraron la tradición sexual. Las posmodernas han modificado los esquemas del Discurso del Poder. Sin embargo, esta extensión-translocación de la sexualidad no la ha liberado completamente de los controles sociales. Todavía hay formas toleradas y censuradas de sexualidad. El incesto, la poligamia-poliandria, la pederastia y la zoofilia están prohibidos. Aunque nos parezca una restricción normal y lógica, tenemos que reconocer que está modelada por el Discurso del Poder. Desde lo más profundo de nuestra psique, éste nos coarta, configura nuestras estructuras básicas de pensamiento, de modo que si juzgamos abominable la zoofilia, no es porque lo sea per se (que también puede que lo sea), sino porque nuestros juicios de valor están controlados por el Poder. En otras geografías y en otros tiempos la poligamia y la pederastia estaban permitidas, incluso socialmente aceptadas, no porque estas personas no fueran unas depravadas (que también podían serlo), sino porque el Poder aceptaba estas prácticas dentro de su catálogo de sexualidad normalizada.
    Revolución sexual y feminismo (y III): Las revoluciones posmodernas

  76. Cultura y naturaleza como elementos antagonistas: uno es agente antientrópico del otro, y viceversa. Su equilibrio se basa en desequilibrar al contrario, el cual, una vez alcanzado cierto punto de desorden, actuaría desestabilizando el elemento en homeostasis.
    La homeostasis del Discurso del poder

  77. La existencia de la sociedad exige desigualdad entre las personas que la forman. Pero las personas exigen que esa desigualdad no desequilibre sus propias vidas. El grupo tiende a segregar y el individuo busca la homogeneicidad. Este es el sino contradictorio que hemos de cargar a las espaldas por haber renunciado al ser humano libre rousseauniano.

  78. La moderación, según este esquema, no es una posición de equidistancia o neutralidad, sino la adopción tanto de una amplia área de consenso de la verdad como de un alto grado de aceptación de la contradicción en las opiniones. Desde la moderación se pueden defender con rigor ideas, así como criticar y debatir aquello que no encaje en nuestra verdad parcial. Asimismo se tolerará, hasta cierto punto, las verdades parciales de los contrarios, así como las contradicciones en las que puedan llegar a caer en sus discursos. El precio: recibir el mismo trato desde el otro lado de la conversación.
    La ceguera desde los extremos

  79. Cuando se dice que la Justicia sufre un vicio de clase, se refiere a que fomenta la desigualdad entre personas, favoreciendo a unas frente a otras. Pero no hay que confundir vicio de clase con privilegio. Si la Justicia ampara y beneficia a unos, no lo hace reconociendo la singularidad de esos afortunados individuos. La Justicia no trabaja con personas, sino que las objetiviza en función de su utilidad social. El vicio de clase es la expresión de esa acción desequilibrante, necesaria para la conservación de la homeostasis de la sociedad. Mientras la Justicia pertenezca a la sociedad, existirá vicio de clase. Las personas incluidas en las diferentes clases (favorecidas-desfavorecidas-marginadas) podrán cambiar; incluso podrá darse una ampliación de la clase favorecida (como, tal vez, suceda en las democracias). Pero, como instrumento homeostático de sociedades de cultura y excedente, nunca podrá sacudirse ese vicio de clase que, un día tras otro, solivianta las buenas conciencias de las sociedades democráticas.
    La desigualdad homeastática de la Justicia

  80. Sin embargo, las revoluciones, por lo menos desde el punto de vista de la Modernidad, nunca son completas. No son completas porque solo actúan sobre la parte consciente del mecanismo de control social, esto es, sobre la Política, la Tradición o el Mercado. Durante las revoluciones modernas del siglo XIX el único elemento que se consideró necesario transformar fue el político, a través del cual se creyó poder dominar el Mercado y anular la Tradición. Sin embargo poco o nada actuaron sobre estratos más profundos del control social, como lo es el Discurso. En el siglo XX, sin embargo, ha sido el Mercado, personificado en el capitalismo, quien ha sido objeto de renovación por parte de las revoluciones. Pero, a pesar de lo lejos que aparentemente se ubican las ideas anticapitalistas y las de los grandes tiburones de Wall Street, sus bases discursivas son idénticas. Tan solo la doctrina marxista fue capaz de abrir un espacio de pensamiento no coincidente con las tesis liberales; espacio de pensamiento que, por desgracia, está hoy en día en fase de aniquilamiento, y que la oficialidad neoliberal ha marginado a un espacio que colinda con la locura.
    Control social y emoción

  81. Los modelos sobre los que se basan estas predicciones solo pueden tener en cuenta aquellas variables conocidas y controladas que afectan al objeto de predicción. La ley de Moore es una variable conocida (por lo menos, se supone que la inteligencia artificial precisa de sistemas ultrarrápidos y eficientes de cálculo numérico) y controlable (puede ser medida, registrada, clasificada y comparada). Sin embargo existen otras variables que no pueden ser incluidas en la ecuación del modelo de predicción. Algunas, que son conocidas, no se incluyen en el cálculo porque, simplemente, no existen ni tecnología ni medios para su medición, registro, clasificación y comparación. Así, por ejemplo, se sabe que la inteligencia humana no puede ser reducida a un simple coeficiente de inteligencia obtenido a través de unos tests. Se sabe de su existencia, pero su comprensión es limitada. Así, no puede compararse realmente la inteligencia humana con una supuesta inteligencia computacional y, por ende, se trata de una variable que no puede incluirse en la ecuación predicitiva de la Singularidad.
    La Singularidad y los modelos complejos

  82. Una característica común de estos elementos identitarios es su escasa repercusión pragmática-utilitaria. Y es que, si un elemento cultural solo es útil a un grupo humano más o menos numeroso, más o menos extendido, es porque, realmente, tampoco es muy importante tanto para la supervivencia de las personas individuales como de las personas sociales. Su desaparición probablemente no conlleve ni la apocalipsis de la Humanidad, ni siquiera la desaparición del grupo social donde ese elemento está vigente.
    Identidad, diferencia y desigualdad

  83. En democracia existe una actitud, universalmente humana diría yo, de desacreditar a los votantes de opciones contrarias a las nuestras: que si los que votaron a favor del Brexit son viejos, que si los que votaron al PP en Galicia en las elecciones de 2016 vivían en el campo, y no en las ciudades (misma imputación que se ha vertido a los votantes del PSOE en las elecciones andaluzas de 2018)… Al final estas acusaciones tienen un solo objetivo: situar la capacidad de razonamiento político del votante contrario uno o dos peldaños por debajo del nuestro.
    La democracia de la Élite

  84. Tal vez queda, en el catolicismo, algo de ese esfuerzo primitivo por entregar al “permitir” un espacio propio de existencia. Sin embargo, esa positividad era posible en una sociedad de la obligación en la que se juzgaban elementos visibles, exteriores a la persona (sus actos), pero no en una del rendimiento en la que se fija la atención en la “autenticidad” interior de cada persona. El Dios Antiguo toleraba la hipocresía; después de Lutero, la juzgará como el vicio más abominable.
    Tecnologías del permitir en el cristianismo

  85. Los tiranos solo se habían preocupado hasta entonces de la Política. Los revolucionarios modernos también. Sus tiranías y sus democracias habían resultado siempre imperfectas, inestables, frágiles. Pero, con el conocimiento adquirido a lo largo del siglo XIX y parte del XX se constituyó un movimiento totalitarista que trató de llevar a la Política más allá de los poderes y atribuciones que habían sido asignados por sus predecesores. Si hay algo que diferencia a los estados totalitarios de las antiguas dictaduras, esto es el intento, por parte del gobierno, de dominar todos los elementos conscientes del control social: la Política, la Tradición, el Mercado.
    El totalitarismo como intento monopolizador del control social

  86. Cuando las ciencias se ponen al servicio de las matemáticas, y no al contrario, se pierde el relato sobre el que se construye nuestro conocimiento. Ya no es necesario el cómo se ha llegado a una conclusión, ni cuál ha sido el proceso de constitución del fenómeno a estudio. Se aceptan los resultados por fe en el algoritmo que un matemático ha diseñado, como antaño los fieles de la astrología creían en los horóscopos.
    Ciencia, pseudociencia y algoritmos

  87. El Poder no es visible: nada ni nadie lo encarna ni lo representa. No posee unas normas o leyes escritas. Se trata de la comunidad humana misma defendiéndose. Defiende esa desigualdad, necesaria para la producción de cultura, y que va más allá de esa división entre poderosos y sometidos, entre ricos y pobres. Defiende el acúmulo de excedente en unas pocas manos. Defiende la necesidad de existencia de productores que no reciban su cuota proporcional de excedente. El Poder defiende a la sociedad, si fuera necesario, incluso de las propias personas que la forman.
    Poder horizontal

88. Frente a la universalidad de Picasso, la ideología nacionalista ampara y justifica el acaparamiento comunitarista de ciertos valores, hechos históricos u obras humanas pasadas. La comunidad se hace pasar por legítima heredera de esos valores, hechos u obras. Exige su usufructo exclusivo. El “Guernica”… ¿mejor lejos de Gernika?88. Frente a la universalidad de Picasso, la ideología nacionalista ampara y justifica el acaparamiento comunitarista de ciertos valores, hechos históricos u obras humanas pasadas. La comunidad se hace pasar por legítima heredera de esos valores, hechos u obras. Exige su usufructo exclusivo.
El “Guernica”… ¿mejor lejos de Gernika?

89. La cuestión primordial, por lo tanto, no es plantear la ecología como una cesación de la producción industrial y tecnológica; tal vez ni siquiera pactar un “decrecimiento” que adecue la cultura producida a unas supuestas necesidades sociales. El eje de toda solución entre la Humanidad y la Naturaleza es aceptar, de una vez por todas, que existe una incompatibilidad entre cultura y Naturaleza, que son elementos antihomeostáticos y que, produzcamos como produzcamos, siempre vamos a inestabilizar a la Naturaleza. Y, a partir de la aceptación ese hecho humillante para el ego humano (“no podemos tenerlo todo: o cultura o Naturaleza”), el cual ya está muy dañado tras haber sido expulsado del centro de la “Creación” de la Tierrra, tratar de construir un nuevo modelo de producción cultural. Cuál, lo desconozco, pero está claro que el hiperconsumismo contemporáneo no es, ni de lejos, la opción más deseada.
Cultura y Ecología